Podría decirse que con su nombre, la firma aceitera Gente de La Pampa marcó un rumbo claro que hoy, visto con el diario del lunes, sin dudas fue a clave de su éxito.
Su nacimiento, allá por 1976, partió de una necesidad palpable: había que encontrar alternativas para retener a los jóvenes que, tras migrar de la provincia para estudiar, en muchos casos no retornaban ante la falta de oportunidades para desarrollarse profesionalmente.
“En La Pampa no había mucha industria. Era ganadería y algo de agricultura en esa época. Once productores, en aquel entonces, veían a sus hijos todos los años irse, porque acá no había universidades. Y luego no volvían. Esto nace con el espíritu de tratar de crear algo que no implique que la única manera de desarrollarte sea ir a Buenos Aires, Córdoba o Rosario. Y creo que hoy estamos cumpliendo el sueño de esos fundadores”, señaló Tomás Lorda, gerente general de Gente de La Pampa, en conversación con Bichos de Campo.

Desde una visión más amplia, la producción de esta firma, que alcanza las 40 mil toneladas de aceite de girasol por año, puede parecer poca si se tiene en cuenta que el país alcanza las 600 mil toneladas anuales. Sin embargo, enfocado en el rubro del aceite destinado a industria y gastronomía, que supone unas 200 mil toneladas, Gente de La Pampa es ciertamente un actor de peso.
“El símbolo del consumo en Argentina es una botella de aceite de girasol por persona, por mes, en Argentina. Pero nosotros no aportamos a la botella que lleva esa familia sino al consumo que se hace a través del resto de los productos, en especial cuando vas a comer a un restaurante. Estamos en un nicho específico”, destacó Lorda.
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Los productos de esta firma se comercialización principalmente bajo la marca Lágrima del Sol, aunque también tienen otras como Majesta y La Semana. También producen bajo “marcas blancas” para supermercados y otros clientes. El objetivo principal es abastecer a aquellos comercios regionales que no tienen acceso a las primeras marcas de aceite nacionales.
Y dentro de su portfolio de productos, Gente de La Pampa destaca en especial su mayonesa premium, cuya receta, aseguran, supera ampliamente a la de la competencia.
“Todo el mercado fue hacia el reemplazo del aceite por agua y almidón, y nosotros nos quedamos con la mayonesa de la abuela, con la mayonesa estilo casero. No tengo duda que es la más rica. No es una parte importante del negocio de Gente de La Pampa. Hoy nosotros nos ocupamos de vender commodities, pero sin dudas es innegociable la mayonesa. La vamos a seguir teniendo”, destacó el gerente.

Pero además de este espíritu por lograr impacto social a nivel local, esta firma atribuye su éxito a la forma en que han estructurado su negocio, que hoy va más allá del procesamiento solo de girasol.
“Hoy tenemos dos líneas de molienda. Procesamos girasol y soja. Ambas plantas son grandes para la zona pero chicas en relación con la industria aceitera argentina. En el mundo, en general, esta industria se ha organizado en plantas chicas. En Argentina hay plantas que procesan 20 mil toneladas por día, es decir, más de un barco cargado. Nosotros tenemos una planta de 400 mil toneladas y competimos con las que andan entre mil y 5 mil”, indicó Lorda.
Una de sus principales ventajas competitividad viene por el lado de la provisión de materia prima, que adquieren en su mayoría de productores pampeanos ubicados en un radio de 80 a 100 kilómetros. A su vez, entre 60% y 70% de la producción se comercializa en la zona, y solo aquello con mayor valor agregado –que permite afrontar costos de flete más altos- es vendido a otras provincias.
“Lo de menor valor lo vendemos regionalmente, y aquello con mayor valor, como el aceite de girasol refinado o el biodiesel, sí lo enviamos a otras partes de Argentina”, marcó el gerente.
Aquí entra otro diferencial que es el aprovechamiento de todos los descartes del proceso industrial. Por caso, la empresa quema la cáscara de girasol para obtener energía, transforma las borras en aceite de consumo animal, y procesa la goma de extracción en lecitina.
-¿Qué se necesita para que haya más industrias como estas?- le preguntamos a Lorda.
-Fundamentalmente reglas claras y estables, eso es lo más importante. Nosotros hemos logrado pasar todos estos 20 años de la Argentina porque hemos tenido la flexibilidad para adaptarnos, pero creo que lo que hace falta es tener reglas estables para poder tener incentivos a producir en el interior.
A continuación, señaló: “Es un circulo vicioso. Cuando comenzamos no teníamos una empresa que nos haga la reparación de la planta. De a poco eso se fue generando. Creo que una vez que la inercia se rompe, es fácil hacer industria. Pero en el inicio hay que tener reglas claras y estables. Si las tuviéramos habría mayor producción. Tendríamos, por ejemplo, más feedlots, más carne y leche, por ende necesidad de producir más alimento, y no haría falta que todo vaya al puerto”.




