Los planes de ajuste en el INTA impulsado por el gobierno de Javier Milei incluían, al menos en los pocos documentos que se conocieron, la disolución de INTEA, una empresa creada en los años 90, que depende del organismo y de la Mesa de Enlace, y que se ocupa de comercializar las innovaciones logradas por investigadores de ese organismo. Junto a la Fundación ArgenInta, esa empresa estatal parecía condenada a la desaparición.
La publicación en el Boletín Oficial de la Resolución 177/2026, firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, como responsable máximo de la Secretaría de Agricultura y también del INTA, clausuró al menos por 2026 esta posibilidad, ya que aprobó el Plan de Acción y Presupuesto para el ejercicio 2026 formulado por Innovaciones Tecnológicas Agropecuarias Sociedad Anónima (INTEA SA). Esto significa la continuidad de esa firma, pese a la prédica ajustadora del propio gobierno. El actual presidente es el dirigente de CRA Sergio Melgarejo.
Claro que la empresa que cobra regalías en nombre del INTA debería dar ganancia para el Estado, esa parece ser la condición. “Estímanse en 5.625.542.931 pesos los ingresos de operación y fíjanse en la suma de 5.094.092.047 pesos los gastos de operación, y como consecuencia de ello, apruébase el Resultado Operativo (Ganancia de Operación) estimado en la suma de 531.450.884 pesos”, es la condición que puso Caputo a esta empresa de mayoría estatal, que seguramente -si se cumplen estos preanunciados- perderá su ganancia en manos del Tesoro, porque la plata se la llevará Economía.
Sería más elevada esa transferencia. La resolución de Economía también estimó para el corriente años en 50 millones de pesos los recursos de capital y en 0 pesos los gastos de capital que podrá realizar INTEA y como consecuencia de ello el superávit o ganancia previsto debería crecer a 566 millones de pesos.
El rol institucional de INTEA, desde su creación, es “ser un canal para la comercialización de tecnologías que involucren prioritariamente al INTA”. La empresa, además, se ocupa del la explotación de campos en siete Estaciones Experimentales de ese organismo, además de otros campos de la Armada. De todos modos se aclaró que “todos los resultados económicos se reinvierten en los planes de investigación, desarrollo e innovación”, dice la presentación de Economía.
“En cuanto a la explotación de campos y la comercialización de hacienda trabaja con estándares de transparencia al momento de seleccionar intermediarios (consignatarios), buscando el mejor precio. Los campos donde está instalado el INTA son muy conocidos y demostrativos, por lo que es muy fácil conseguir clientes”, especificó en su plan de negocios.
Entre los servicios y productos tecnológicos desarrollados por el INTA por los que debería cobrar regakías figuran el micro tractor Chango, los servicio de reproducción embrionaria, el servicio de genotipado, algunas variedades de semilla de eucalipto, un kit de diagnóstico de anemia equina, entre otros.
Para 2026, la firma donde el ruralismo tiene una minoría accionaria adelantó que “buscará posicionarse en el mercado de reproducción equina, bovina, porcina y ovina. Ser un referente en el servicio de genotipado
para diferentes semillas de economías regionales. Insertarse en las pequeñas producciones con maquinaria agrícola a la medida de cada una de las actividades productivas. Posicionarse como una empresa de bienes y servicios para la salud animal”. Y anticipa que “durante el ejercicio 2026 llevará adelante las inversiones correspondientes a la fase 2 del proyecto del centro embrionario, y la plataforma de análisis de Ácido Desoxirribonucleico (ADN) para la identificación de variedades vegetales, entre otros proyectos que se irán formulando y aprobando”.
Pero todos estos párrafos del plan de gestión no son los que parecen haber conmovido al ministro Caputo, sino el que sigue: “INTEA SA no posee deuda alguna con el sistema financiero. Los proyectos se financiarán con recursos propios”.




