El deterioro crediticio en Argentina no es nuevo y, por el contrario, afecta desde hace tiempo tanto a empresas que producen bienes como a aquellas que prestan servicios. En el sector agropecuario, en particular, la falta de financiamiento forma parte del “elenco estable” de reclamos que los productores suelen dirigir a las autoridades nacionales, y que, lejos de resolverse, solo parece empeorar.
Con ánimos de mostrar en carne propia lo que implica este escenario, el contratista Julio Molteni contactó a Bichos de Campo para dar cuenta de lo que ocurre en Pehuajó, la localidad bonaerense en la que tiene radicada su pyme “Don Francisco 11 de octubre”, que como tantas otras se debate entre seguir y cerrar sus puertas.
“Nosotros tenemos una pequeña empresa con la que ofrecemos servicios, mayormente de pulverización -tanto con máquina como con drones-, fertilización y siembra. Además también sembramos un poquito para nosotros. Los clientes más grandes te pagan en el día pero los más chicos te pagan con cheques a 30, 60 y 90 días. Y lo que sucede hoy es que los bancos nos están reduciendo la venta de cheques. Nos fueron bajando la calificación y si antes teníamos un margen de 100 millones o tenemos uno de 50. De pronto vemos que nos estamos cayendo, no tenemos margen”, señaló Molteni en conversación con este medio.
Lo que el contratista marca es una operatoria que existe desde hace años en el sector, ante la falta de créditos bancarios accesibles. Un prestador de servicios o un productor que vende sus productos recibe un cheque diferido como pago, con plazos que en el mejor de los casos llegan a los 30 días.

Ante la necesidad de liquidez para pagar insumos, repuestos y salarios, en lugar de esperar a la fecha de vencimiento de ese cheque, muchos lo llevan al banco para recibir un adelanto, que siempre supone el cobro de una tasa de interés. De esa forma, si bien recibe efectivo de inmediato, lo hace por un valor nominal menor.
“Las tasas que nos ofrecen son altísimas, casi usureras. Llegaron a estar en un 100%. Ahora bajaron un poco y están en torno al 50%, que sigue siendo una locura. Y eso si te compran los cheques, porque hoy están muy exquisitos y te los toman solo de firmas muy calificadas. La cantidad de cheques que están viniendo de vuelta es muchísima. Los últimos cinco o seis meses fueron una catástrofe”, afirmó Molteni, que añadió que esto afecta a su propia calificación crediticia.
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“Hoy no existe un préstamo para un productor chico o mediano, ni para una empresa chica o mediana. Yo hablo de lo agropecuario, pero esto ocurre con las pymes en general, el que vende perfumes, el que vende ropa, el que tiene una gomería. Se está incrementando”, dijo.
La firma que maneja este contratista emplea a unas 7 a 8 personas en los momentos de mayor demanda, y abarca a unas 25 a 30 mil hectáreas en la zona. Sin embargo, su supervivencia es cada vez más compleja.
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“No sé si es un dato representativo de la realidad pero aquí en Pehuajó nos están matando. Vos entrás al pueblo y no anda nadie por los comercios. La macro está medianamente ordenada pero a la micro nunca la vimos. Y la reactivación de Argentina viene de abajo hacia arriba, nunca al revés. Acá está la parte productiva”, sostuvo el contratista.
“Yo creí en este gobierno. Lo voté y esperé dos años. Pero da la impresión de que la economía es solo para los grandes y nosotros somos sus barrenderos. En unos meses más esto será una catástrofe. Necesitamos auxilio, de los contrario las pymes desaparecen”, concluyó.




