Hay regresos que son más que una operación comercial. Tienen algo de revancha, algo de nostalgia y mucho de apuesta personal. El regreso oficial de Deutz-Fahr a la Argentina, que tendrá en Expoagro 2026 su primera gran puesta en escena pública, entra de lleno en esa categoría.
A los ojos de este cronista, Deutz fue una sorpresa durante la última edición de Agritechnica, en Hannover, Alemania, ya que allí la compañía realizó fuertes lanzamientos, y mostró nuevos equipos, renovados, que resaltaron en la muestra. Además, la imagen que uno tiene de los Deutz en Argentina corresponde a tractores viejos, ajados, pero que siguen andando. Ver equipos modernos bajo esa marca, representó una muy grata sorpresa, y mucho más la noticia que confirma que los Deutz están volviendo a Argentina.
Detrás de la vuelta de una de las marcas más emblemáticas de la maquinaria agrícola mundial está Berger S.A., una empresa familiar con base en el oeste bonaerense, y sobre todo está la figura de Walter Berger, que decidió convertir esta etapa de su vida en un desafío personal.
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“Hace 50 años que está Berger. Somos concesionario Agrometal, tenemos Richiger, Maizco, muchas marcas nacionales, hacemos importaciones de hace muchos años, de Israel, de Holanda, de Zuidberg. Somos proveedores del campo de hace muchos años”, resume Berger, casi como si necesitara ordenar primero su propia historia antes de explicar por qué decidió traer de vuelta una marca que marcó a generaciones de productores argentinos.
La empresa tiene presencia en Eduardo Castex, General Villegas y Trenque Lauquen, donde vive Walter. Además de la actividad comercial, también están ligados a la producción agropecuaria, con ganadería incluida. “También nos dedicamos a la parte agropecuaria. Y emprendemos. Soy un emprendedor”, dice Berger, como si esa palabra explicara buena parte de la supervivencia de medio siglo en un país que cambió las reglas de juego más veces de las que cualquiera puede contar.

Cuando se le pregunta cómo se hace para sostener una empresa durante cinco décadas en la Argentina, Walter responde: “No perdiendo nunca la ilusión. Teniendo como premisa buscar la mejor versión del negocio de uno mismo, entender los cambios de Argentina, seguir levantándose todos los días con ilusiones. Somos gente de servicio. Eso te mantiene siempre presente en el productor, tiene que saber que nosotros estamos al lado de ellos cuando lo necesitan”, afirma a Bichos de Campo.
En ese marco aparece Deutz. Una marca con más de 150 años de historia global, con pasado industrial en la Argentina, con miles de tractores todavía trabajando en el campo, pero también con una historia reciente marcada por salidas, regresos cortos y representaciones que no lograron consolidarse. “Deutz volvió de la mano de gente muy conocida, con quien habíamos estado en contactos comerciales antes, y se dio la oportunidad de reflotar una marca que ya tuvo varios intentos en el país y no funcionó en la medida que ellos esperaban”, explica Berger.
Lejos de negar ese pasado, lo pone sobre la mesa como parte del desafío. “Yo creo que es una marca muy esperada a nivel mundial. Son más de 150 años de historia y yo dije el otro día que a esta altura de mi vida es muy importante tener un desafío que me mantenga más activo todavía”, agrega.
Para muchos productores, Deutz no es una marca más. Es sinónimo de una mecánica robusta, de bajo consumo, de fierros que duraban décadas. Berger lo sabe y por eso explica: “Cuando vos hablás con un productor, añora una mecánica muy robusta, eficiente y de muy bajo consumo que todavía está presente en el campo. Hay muchísimos Deutz en el campo. Por los vaivenes de este país, Deutz se fue, hizo un acuerdo con AGCO, después no funcionó, vinieron otros importadores y tampoco funcionó en la medida que ellos querían. Yo ahora tengo ilusiones de poder reflotar a la marca que están esperando muchísimos productores”, sostiene.
Hoy, según explica, ya hay entre 150 y 170 equipos nuevos de Deutz-Fahr trabajando en distintas economías regionales, con tractores de hasta 125 HP que ya están disponibles en el país. Ese es apenas el primer paso.
La gerenta general de Berger S.A., Micaela Dasseville, es la encargada de ponerle estructura y método a ese regreso. Desde su mirada, la estrategia pasa por construir una red que pueda sostener la promesa de marca. “En esta primera etapa del desembarco estamos trayendo tractores desde 35 HP hasta 125. Es una gama principalmente mecánica, y el 125 ya es un tractor más sofisticado. Apostamos al desarrollo de una red de concesionarios elegidos principalmente por el soporte de postventa que tengan”, explica.

Según explica Micaela, el criterio es novedoso: “Necesitamos hacer una red sólida en la postventa, en el servicio técnico, primero con los tractores más chicos, que son más sencillos mecánicamente, para una segunda instancia de tractores de mayor potencia”, detalla. Esa segunda etapa, con equipos de entre 200 y 280 HP, está prevista para el segundo semestre del año, una vez que los concesionarios estén capacitados y con stock mínimo de repuestos.
La logística también es parte central del proyecto. Berger opera con dos unidades de negocio, la venta retail de implementos nacionales y la venta mayorista a través de concesionarios para los productos importados. “Nosotros solo vendemos a través de nuestros concesionarios y no a clientes finales. Tenemos un equipo de personas que está constantemente acompañando a los concesionarios, capacitando en portales, repuestos, servicios técnicos, entregas técnicas”, explica Dasseville.
Los repuestos llegan directamente desde Alemania, al igual que los tractores de mayor potencia. Los equipos de menor porte pueden provenir de India, Turquía o Italia, según la configuración y el segmento, pero siempre bajo plantas propias de Deutz-Fahr y con componentes y motores Deutz.
Ahí es donde Walter Berger vuelve a poner el cuerpo. “Lo que yo quiero transmitir, y por eso puse mi nombre en esto, es que vos no podés comprar un tractor donde después esté parado por falta de atención o repuesto. Todo concesionario va a estar capacitado para responder rápidamente. El peor negocio que puede hacer alguien es comprar un tractor y que después esté parado en el campo. Esto no va a suceder con Deutz. Yo por eso puse mi nombre”, afirma.
También hay un trabajo fino para explicar que los Deutz de hoy no son exactamente los Deutz que muchos productores recuerdan. “Los principios de la marca son siempre los mismos: bajo consumo, bajo mantenimiento, tractores sencillos. La principal diferencia de la nueva generación es que vienen refrigerados a agua y no a aire, que es lo que la mayoría conoce en Argentina. Esa es la principal diferencia”, aclara Berger.
El foco inicial estará en economías regionales, horticultura, fruticultura y ganadería. “Hay tractores bien específicos para horticultura o fruticultura, y después la línea ganadera para tambo, silo y toda la zona donde sea ganadería, que gracias a Dios es bastante amplia”, explica.
El contexto no es sencillo. El mercado de maquinaria viene de años difíciles, con ventas que no terminan de repuntar, competencia de equipos usados importados y una creciente presión de marcas asiáticas de bajo precio. Berger no esquiva el tema. “En esto hay un juez que no se equivoca nunca: el tiempo. Cuando uno compra un bien de uso como un tractor, es importante el valor de reventa, la durabilidad, la asistencia técnica. Una cosa es lo que podamos decir y otra cosa es lo que pasa después cuando un tractor necesita asistencia en el campo. Yo confío en nuestras fuerzas y confío en la marca”, sostiene.
Desde la mirada estratégica, el respaldo del grupo SDF (Same Deutz-Fahr) es otra señal fuerte. “Sentimos realmente el apoyo de la marca para el desarrollo en Argentina. El grupo SDF tiene una mirada de mediano y largo plazo en Latinoamérica. Puntualmente Argentina es uno de los países de mayor potencial de desarrollo y que nos hayan elegido a nosotros para caminar ese camino es un desafío súper amplio”, afirma Dasseville.

La señal política y empresarial radica en que Argentina fue elegida como sede del Dealer Meeting regional, con la presencia del CEO global del grupo, Ludovico Busolatti, que esta semana estuvo en Buenos Aires junto a importadores de toda Latinoamérica para definir las líneas futuras de desarrollo.
Expoagro será el momento simbólico del regreso. “Por primera vez en muchísimos años vamos a estar con un stand como Deutz-Fahr, con concesionarios. Ahí los clientes van a poder encontrarnos, ver los productos, hacernos todas las preguntas y conocer las financiaciones”, adelanta Dasseville.
Para Walter Berger, sin embargo, la apuesta va más allá de una exposición. Tiene que ver con una convicción más profunda. “Yo no veo a Argentina sin el campo. Y el campo tampoco lo veo sin aplicar tecnología. La ganadería necesita actualizar su parque de maquinaria, las economías regionales también. Yo confío en Argentina. Estoy orgulloso de haber nacido acá. Tengo que adaptarme y me voy a seguir adaptando. A esta altura de mi vida, esto es un gran desafío. Hay un montón de gente que está esperando la marca”, concluye.




