Los precios tanto del maíz como de la soja registraron alzas este martes en el CME (“Chicago”) luego de que la mayor parte de los operadores realizaran una lectura favorable de la actualización de proyecciones agrícolas instrumentada por el USDA.
En lo que respecta al maíz, el USDA aumentó la estimación de demanda mundial para 2025/26 y redujo la proyección de la oferta exportable ucraniana, lo que derivó en un aumento de las exportaciones previstas por parte de EE.UU., que ahora serían de 83,8 millones de toneladas para reafirmar el liderazgo de ese país en el mercado global del cereal.
La oferta exportable argentina se mantuvo sin cambios en 37 millones de toneladas, aunque el número final resulta incierto con varias regiones agrícolas del país atravesando déficits hídricos.
En lo que respecta al balance de oferta y demanda global de soja, para el presente ciclo 2025/26 sólo se ajustó al alza la estimación de cosecha de Brasil, que pasó de 178 a 180 millones, pero se mantuvo sin cambios en 48,5 millones la previsión de cosecha de la Argentina.
El informe del USDA asegura que “China está considerando comprar más soja estadounidense” y que “si China comprara más a EE.UU. es probable que las exportaciones mundiales de soja se relocalicen, con más envíos estadounidenses a China y menos a otros mercados”.
De todas maneras, la manera en la que está redactado ese párrafo en el documento del USDA claramente no brinda mayores certezas sobre el cumplimiento efectivo de esa posibilidad. Más bien parece una expresión de deseo.
A pesar de ser tan poco sustancioso, el informó del USDA bastó para generar una tendencia alcista –que se evidenció con mayor fortaleza en los productos del complejo sojero estadounidense– en una jornada con pocas noticias de otras fuentes.
El aspecto distintivo de la plaza de soja es que los valores FOB de la soja estadounidense siguen mostrando un diferencial enorme con respecto a los sudamericanos no sólo por un factor estacional, sino por la expectativa de mayores compras chinas de poroto estadounidense (que habrá que ver si se cumplen) y de una mayor demanda interna de aceite de soja cuando se apruebe la legislación estadounidense de promoción de biocombustibles diseñada por la gestión de Donald Trump.






