Una liquidación masiva de contratos futuros de materias en EE.UU. derribó los precios de todos los productos agroindustriales en el CME Group (“Chicago”).
Este viernes los principales índices de materias primas registraron una corrección bajista que posiblemente refleja una toma de ganancias de fin de mes instrumentada por administradores de fondos corporativos y de inversión.
Si se toma como referencia el índice de commodities elaborado por la agencia Bloomberg, es factible advertir que en los últimos seis meses registró una ganancia bruta superar al 19%, lo que justifica la profunda corrección registrada antes de reiniciar –probablemente– un nuevo ciclo alcista.
Gran parte del sostén de esas “apuestas” realizadas en canastas de materias primas se explica por la caída del valor relativo del dólar estadounidense respecto de otras monedas de naciones centrales.
Es usual que, cuando el dólar pierde poder adquisitivo, los inversores con cierto apetito de riesgo busquen refugio en activos reales, tales como acciones de empresas con negocios concretos (no “humo” financiero o tecnológico) o bien contratos futuros de materias primas.
La noticia más importante del día, en ese sentido, es que el presidente de EE.UU,, Donald Trump, eligió este viernes al economista y ex gobernador de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, para dirigir el “Banco Central de EE.UU.” cuando finalice el mandato del actual presidente –Jerome Powell– en mayo próximo.
Trump mantiene un conflicto abierto con Powell porque quiere que la Fed baje las tasas de interés de referencia con el propósito de impulsar el consumo y reactivar la economía, pero el mandatario de la Fed se niega porque considera que tal medida generaría presiones inflacionarias.
Pero el ingreso de Warsh en mayo garantizaría que a partir de mediados de este año se aplique una baja profunda de las tasas de referencia, lo que devaluaría aún más al dólar para derivar nuevos flujos de capitales hacia activos con mayor riesgo (como es el caso de los futuros de commodities).
Ese escenario es válido, por supuesto, siempre y cuando no estalle un conflicto de orden global que interrumpa o altere los flujos comerciales y logísticos de materias primas, algo que, en caso de presentarse, implicará un “mezclar y dar de nuevo”.








