La Unión Europea sigue insistiendo en su afán por frenar el ingreso de productos agroindustriales del Mercosur, especialmente la soja, producto que considera casi como “enemigo” y ahora ubicó en una lista negra ambiental.
En las últimas horas, la Comisión Europea volvió a recategorizar al aceite de soja como materia prima de alto riesgo, debido a un cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC, por sus siglas en inglés), una categoría que hasta ahora solo alcanzaba al aceite de palma.
Se trata de un nuevo capítulo en la política continental para evitar el ingreso de este producto, luego de la resolución que restringe la llegada de materias primas generadas en territorios que fueron deforestados, que aun no se pudo poner en marcha y se espera para 2027. Si esta nueva categorización avanza y se cierra el mercado, solo se elaborarán biocombustibles en Europa basados principalmente en colza, camelina y otros cultivos.
La Comisión Europea informó que, a partir de una investigación reciente, el biodiésel elaborado con aceite de soja dejará de ser considerado dentro de los objetivos de energías renovables de los Estados miembros. La decisión se enmarca en la política comunitaria para revisar el impacto ambiental de los biocombustibles de primera generación.
Según el informe difundido por Bruselas, la soja fue identificada como un factor relevante en los procesos de deforestación a nivel global, a partir del cambio indirecto en el uso de la tierra.
La nueva medida puede tener consecuencias directas y profundas para la industria aceitera y de biocombustibles de la Argentina. En los hechos, la medida implica que el biodiesel elaborado a partir de soja dejaría de ser reconocido dentro de los cupos obligatorios de reducción de emisiones en el bloque europeo, lo que equivale a cerrar ese mercado para el producto argentino.
La decisión surge de una revisión técnica impulsada por la Comisión Europea sobre la expansión global de cultivos utilizados para biocombustibles y su impacto ambiental. Según el nuevo criterio, el cultivo de soja habría superado el umbral a partir del cual un producto es considerado de alto riesgo ILUC, por su asociación con la conversión de tierras con alto contenido de carbono, como bosques, sabanas y turberas, especialmente en Sudamérica y Estados Unidos.
En la práctica, si la propuesta se convierte en norma definitiva, el aceite de soja y el biodiesel derivado dejarán de computar para las obligaciones ambientales que deben cumplir las compañías petroleras europeas. Eso los vuelve económicamente inviables dentro del esquema regulatorio de la UE, especialmente cuando se espera una resolución judicial sobre el acuerdo Mercosur UE, que establece nuevos cupos libres de aranceles para el comercio de soja, que de esta forma se intenta frenar.
Para la Argentina, el impacto potencial es directo. La Unión Europea es, en los hechos, el único mercado de exportación relevante para el biodiesel de soja. Desde la industria local estiman que el daño comercial podría alcanzar los 350 millones de dólares anuales.
Desde 2019, la Unión Europea cuenta con un reglamento que limita el uso de combustibles derivados de cultivos alimentarios y forrajeros. Ese marco prevé que la participación de los llamados agrocombustibles se reduzca gradualmente hasta llegar a cero en 2030. Hasta ahora, el único insumo explícitamente catalogado como de alto riesgo ILUC era el aceite de palma.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-Cec) salieron con dureza a cuestionar la medida. En un comunicado, advirtieron que la decisión de la Comisión Europea implica, en los hechos, un cierre definitivo del mercado para el biodiesel de soja argentino.
“La Comisión Europea publicó recientemente un documento por el cual modifica los criterios relacionados con el riesgo de ILUC mediante la revisión de la expansión de los cultivos que se usan para producir biodiesel a nivel global”, explicó Gustavo Idígoras, presidente de la entidad. Y agregó: “Como resultado de ese estudio, la CE concluye que la soja ingresa por primera vez a esa categoría de alto riesgo ILUC; es decir, al mismo nivel que el aceite de palma”.
Para CIARA-Cec, el efecto práctico es inequívoco: “Esto significa que la UE no importará más biodiesel de soja o aceite de soja para uso de biodiesel para siempre. El único aceite autorizado será el de colza, que es producido en la UE”.
La cámara remarcó que, de adoptarse formalmente la medida este año, “todas las exportaciones de biodiesel de soja desde Argentina, Brasil y los Estados Unidos quedarán fuera de mercado europeo”, lo que para la Argentina representa “un daño comercial de 350 millones de dólares anuales, así como el cierre de la industria en Argentina dado que es el único mercado de exportación”.
Idígoras fue aún más directo al calificar la decisión europea. “La medida europea es desde todo punto de vista una barrera injustificada al comercio. El concepto de cambio indirecto del uso del suelo es un invento para eliminar competencia a las fábricas europeas de biodiesel y dejarnos afuera del único mercado”, afirmó.
Desde la industria argentina cuestionan además la base técnica del argumento ambiental. Según Idígoras, la información que maneja el sector contradice la narrativa europea sobre expansión sojera y deforestación en el país.
“Vamos a presentar información técnica que demuestra que la superficie sembrada de soja en la Argentina NO crece; de hecho, viene bajando la superficie desde hace más de una década. Además, no se pierde reserva de carbono en el suelo”, sostuvo. Y agregó: “Todos sabemos que esto no es un debate científico sino político”.
En ese sentido, el dirigente vinculó la decisión con el contexto del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. “La Unión Europea quiere compensar a los países que se quejan del acuerdo con el MERCOSUR y entonces cierran el mercado para productos competitivos de la Argentina”, afirmó.
El conflicto, según anticipó la cámara, podría escalar a instancias formales de disputa comercial. “Estamos en conversaciones con Cancillería y el Ministerio de Economía para tener una estrategia de defensa agresiva y llevar este tema hasta las últimas consecuencias, que sería un panel en la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra la UE y una denuncia en el acuerdo birregional que fue firmado en diciembre pasado”, señaló Idígoras.




