En 2025 el maíz argentino, además de abonar derechos de exportación, contribuyó generosamente a subsidiar a la industrias petrolera argentina.
En 2025 el precio local del bioetanol fijado por la Secretaría de Energía fue en promedio de 0,63 dólar por litro, una cifra 0,02 dólar por litro menor con relación a 2024. El valor promedio del bioetanol de maíz fue de 0,60 u$s/litro y el de caña de azúcar fue de 0,66 u$s/litro.
“Al comparar la evolución acumulada en los últimos dos años del precio del bioetanol (promedio maíz y caña) con el precio de las naftas sin impuestos (promedio premium y súper, base precio surtidor YPF CABA) y con el total de impuestos, se observa la ostensible diferencia entre uno y los otros”, señala el Informe Anual de Bioetanol 2025 elaborado por la Cámara de Bioetanol de maíz y el Centro Azucarero Argentino.
“Además, si se tiene en cuenta la alta incidencia que tiene el incremento de los combustibles en la inflación, es evidente que la mayor contribución para mitigar dicho impacto fue un costo que soportó el bioetanol”, remarca el documento.
En el año 2025 Argentina importó nafta –según datos oficiales (Indec)– por un valor de 433 millones de dólares, algo que se podría haber evitado en caso de incrementar el corte obligatorio de bioetanol del 12% al 15%.
“Esto es consecuencia de que la capacidad de producción de naftas en nuestro país opera al máximo, por lo que, para satisfacer la demanda, además del bioetanol de caña de azúcar y maíz, es necesario importar volúmenes significativos de naftas, los que podrían ser reemplazado por bioetanol de producción nacional”, indica.
En 2025 el uso de bioetanol le permitió al país un ahorro de divisas superior a 600 millones de dólares al haber evitado importaciones de naftas equivalentes. En los ocho años previos, ese beneficio a la balanza comercial acumuló más de 5000 millones de dólares.
“Asimismo, gracias al octanaje del bioetanol, las refinadoras de petróleo volvieron a tener en 2025 un sustancial ahorro en su costo de producción: compraron etanol por 755,5 millones de dólares, evitando un costo extra de 1236,6 millones si hubiesen utilizado como fuente octánica al Tolueno y de 535,8 millones si optaban por sustituirlo por MTBE”, explica el informe.
Las naftas argentinas alcanzan, en el mejor de los casos, 91 octanos o RON2, pero la especificación técnica mínima para la nafta Súper es de 95 octanos. Si no estuviera el bioetanol (125 RON), con cuya mezcla alcanza dicho requerimiento, debería recurrir al MTBE (115 RON) o al Tolueno (111 RON), ambos productos importados y altamente contaminantes.
El nivel de mezcla obligatoria del 12% de bioetanol en las naftas comercializadas en Argentina se cumplió en 2025. “Sin embargo, estancándose en un corte del 12% Argentina ha perdido terreno frente a países vecinos, aun teniendo una enorme disponibilidad de recursos y materia para multiplicar en al menos 10 veces su producción actual”, señala el documento.
“En 2025 Argentina fracasó en su intento de modernizar la legislación sobre biocombustibles, perdiendo una oportunidad para generar más inversiones en un mercado competitivo y desregulado que permita un mayor valor agregado a su producción primaria, sin afectar los intereses del mundo petrolero”, resalta el documento.
“Desde el Centro Azucarero Argentino y la Cámara de Bioetanol de Maíz confiamos en que el dialogo con las autoridades y los legisladores conducirá a una nueva Ley que nos permita crecer en el valor agregado de nuestras materias primas y recuperar el terreno perdido frente a nuestros vecinos: Paraguay tiene una mezcla del 30%, Bolivia del 25% y en Brasil, el 50% del combustible para el transporte automotor es bioetanol”, resume.
Anuario Bioetanol Argentina v20ene







