“No queremos que esto sea Disney, pero buscamos mostrar todo lo que tenemos los correntinos”. Con esa aclaración mediante, Carla Pertile explicó a Bichos de Campo de qué va hoy la Fundación Manos Correntinas, un proyecto nacido hace 47 años con un objetivo muy específico, pero que ha encontrado una veta muy interesante.
Inicialmente, la propuesta era reunir a los artesanos y productores del monte, tanto de la localidad correntina de Mercedes como de sus alrededores, para promocionar su trabajo y promover la venta de sus productos en la ciudad. Con el tiempo, y la mayor conectividad, ese puente empezó a tejerse por otras vías y la fundación encontró que podía ser más que sólo una gran vidriera: podía convertirse en un “centro de exportación” de la cultura del Litoral, un Disney World correntino pero de artesanías y trabajo local.
Entre canastos, indumentaria, muebles y pilas de artículos para el hogar, Carla, que es miembro de la comisión directiva de esa entidad, repasó cómo llevan a cabo esa tarea.

El gran cambio lo aportó el boom de las redes sociales e internet, que abrieron vías de contacto y “vidrieras” digitales impensadas hace décadas. Ahora, esos trabajadores y artesanos de la región ya no dependen exclusivamente del punto de venta de la fundación, y ésta, a su vez, encontró la forma de sostener el proyecto y darle una vuelta de tuerca adicional.
“Ahora nuestra misión es también seguir mostrando el trabajo del artesano, pero también generar un espacio de promoción de nuestra cultura. El correntino ama su lugar, su tierra y lo propio, y eso es lo que queremos exportar”, explicó Pertile.
No es un Disney, por supuesto, pero la idea no está muy alejada: quien visite su espacio se encontrará con productos elaborados con materiales de esa región, y con una estética y diseño que apuntan a revalorizar lo que Corrientes tiene para ofrecer. Estampas de carpinchos, afiches con flora autóctona, el guaraní, la música y las costumbres; una porción de su cultura, cristalizada en el trabajo de otros.
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Pero no habría una Fundación Manos Correntinas sin, justamente, las manos correntinas que hacen el trabajo, recuperando técnicas milenarias y revalorizando lo que ofrece la naturaleza de esa región.
Hay quienes hacen sus artesanías en espartillo, una hierba muy común en esa zona, o la palma, que puede convertirse en estructuras muy duraderas. Otros eligen trabajar con las fibras de ysipó, una planta trepadora nativa que se moldea cuando está verde y, al secarse, se asemeja al mimbre. Para la ropa, la estrella es la lana de la raza Corriedale, muy característica de Corrientes.
“Todo esto te llena de orgullo”, expresó la referente de la fundación, a quien no le caben dudas de que, tras 40 años de vigencia, el proyecto tiene mucho aún por aportar y por crecer, porque condensa la riqueza cultural de la región y exporta una porción de lo que hacen las manos experimentadas.





