Este mes la Comisión Europea, luego de 25 años de negociaciones, finalmente ratificó un Tratado de Libre Comercio con el Mercosur, y se desataron protestas en muchas zonas agropecuaria de la UE-27.
Sin embargo, existe un sector agroindustrial en el cual la UE-27 es mucho más competitivo que el Mercosur: se trata de los lácteos en general y de los quesos en particular.
Esa es la razón por la cual el acuerdo contempla una cuota anual de 30.000 toneladas de quesos, 10.000 de leche en polvo y 5000 de fórmulas infantiles, la cual comenzará a aplicarse de manera gradual hasta alcanzar un arancel del 0%.
Sin una restricción en ese sentido, los productos lácteos europeos inundarían los mercados de los cuatro países del Mercosur porque, debido a cuestiones de escala, la eficiencia productiva y comercial de las corporaciones lácteas de la UE-27 es muy elevada.
A diferencia de otros sectores productivos de la Unión Europea, que reciben importantes subsidios comunitarios –como es el caso de la ganadería y el arroz– el nivel de ayudas en el sector lechero es mínimo.
Un “laboratorio” formidable para visualizar la competitividad del sector lácteo europeo es Chile, donde los quesos de la UE-27 ingresan sin abonar aranceles, pero, a diferencia de los argentinos, tienen obviamente un costo logístico mucho mayor porque deben atravesar el océano Atlántico para llegar a destino.
Al observar los datos oficiales correspondientes al año 2025, Argentina lideró el año pasado el ranking de proveedores de quesos de Chile con una participación del 32%, seguido por EE.UU. con un 28%, país que tiene un Tratado de Libre Comercio con Chile.
Sin embargo, el tercer lugar en importancia es para la UE-27. Las exportaciones de quesos a Chile –que sumaron un total de 57.225 toneladas por 94,0 millones de dólares CIF en 2025– fueron ocupadas en un 19% por Alemania, Países Bajos, Italia, Dinamarca, Francia y España.
La necesidad para encontrar nuevos mercados por parte de la industria lácteos europea es urgente porque en diciembre pasado China impuso aranceles provisionales de hasta un 42,7% a productos lácteos de la Unión Europea, incluyendo a quesos frescos, procesados y azules.
El acuerdo Mercosur-UE-27 ahora debe ser aprobado por el Parlamento de la UE-27 y los poderes legislativos de las naciones integrantes del bloque europeo, proceso que podría extenderse por varios meses más. El acuerdo también debe ser validado por los Congresos de los países integrantes del Mercosur para entrar en vigencia.
Como el acuerdo establece la posibilidad de validez bilateral, en caso de ser aprobado por el Parlamento de la UE-27 y algún poder legislativo del Mercosur y de la UE-27, bastaría para que entre en vigencia en el territorio de ambos países sin necesidad de que las restantes naciones de ambos bloques lo ratifiquen.








