Los incumplimientos de parte de la firma Lácteos Verónica no parecen estar cerca de resolverse. Luego de que este medio contara que el acuerdo de pagos semanales por un millón de pesos –realizado entre la firma y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) para regularizar la situación de los operarios- se encontraba caído desde el pasado 8 de enero, Bichos de Campo recibió información sobre más despidos irregulares, esta vez en un centro de distribución ubicado en la ciudad rionegrina de Cipolletti.
De los 11 trabajadores con los que contaba aquella sede de a láctea, desde la que se distribuían productos hacia distintas localidades patagónicas como Bariloche y El Bolsón, así como a supermercados cercanos, 10 fueron desvinculados entre mediados de noviembre y diciembre de 2025, sin su correcta indemnización.
Así lo contó un ex empleado de aquel centro que, optando por resguardar nombre, reveló también haber tenido un cargo dentro del gremio Atilra por cinco años.
“El 14 de noviembre de 2025 la empresa cerró el depósito y nos despidió sin previo aviso, sin darnos ninguna explicación formal. Desde esa fecha, no me han abonado la liquidación final, ni a mí ni a varios compañeros que se encuentran en la misma situación. A pesar de los reiterados reclamos, la empresa no dio respuestas, y lamentablemente el gremio Atilra tampoco realizó acciones concretas, aun cuando durante todos estos años nos descontaron religiosamente la cuota sindical de nuestros recibos de sueldo”, relató el hombre a Bichos de Campo en un primer contacto.
“La situación es muy grave: trabajadores con más de una década de antigüedad quedamos sin trabajo, sin indemnización y sin respaldo, atravesando momentos económicos y personales muy difíciles. Quiero hacer pública esta situación, que se conozca lo que está ocurriendo con los trabajadores de Lácteos Verónica”, añadió luego.
Consultado más en profundidad por la situación atravesada por aquel centro de distribución, el ex empleado contó que durante los primeros años de su funcionamiento todo parecía marchar en orden. La empresa vendía bien en la zona y el plantel debía hacer, incluso, horas extras para cubrir la demanda.
En Lácteos Verónica ya ni pagan los sueldos, mientras Atilra sólo hace su juego
Sin embargo, con el paso de los años comenzó a evidenciarse un creciente abandono. “No había reemplazo de las maquinas ni de las baterías. No se compraban las nuevas hidráulicas para trabajar. Estuvimos mucho tiempo así hasta que llegó un jefe de ellos que indicó que había que realizar una serie de modificaciones”, recordó el rionegrino.
Y a pesar de algunas mejoras en la infraestructura, el centró volvió rápidamente a su estado de abandono, sumando faltantes en mercadería y signos de problemas para pagar la totalidad de los sueldos.
“Empezamos a dejar de cobrar. De pronto nos depositaban montos pequeños, como de 65 mil pesos. Nuestro sueldo completo, a finales del 2025, era de 2.400.000 pesos. Pero nunca lo tuvimos completo. En los diez años que trabajé allí, nunca lo cobré en forma completa. Siempre te lo dividían. Te daban 1.100.000 y luego la otra parte algunas semanas después. Se metió mucho el gremio”, confesó el ex empleado.
Viniendo de alguien que integró aquel sindicato por cinco años –algo que, según señaló, hizo en forma voluntaria-, el comentario cobra especial relevancia.

“Tenía compañeros en SanCor que me dijeron que no me meta en Atilra porque las cosas eran de tal forma y resultó ser verdad. Yo no entré a Atilra por Verónica sino por mi cuenta. Ya durante la última visita del jefe para auditar mercadería nos debían de 4 a 5 meses de sueldo, y teníamos a compañeros perdiendo su alquiler, viviendo con sus familias, vendiendo sus autos para zafar. Y cuando le preguntábamos al gremio cuando nos iban a depositar, nos decían que no tenían idea. ¿Cómo no iban a saber?”, señaló.
Lo más desconcertante para el grupo de empleados llegó con el telegrama de despido. Allí se aclaraba que, “atento al cierre de tareas del establecimiento, encuadrándose la situación dentro de las previsiones del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo”, se prescindiría de sus servicios.

Aquel apartado de la ley prevé que, ante situaciones de fuerza mayor, disminución o falta de trabajo, la responsabilidad indemnizatoria por despido se vería limitada. En criollo: no cobrarían el monto total correspondiente al tiempo trabajado.
“Si nos van a echar por el 50% de los años, por lo menos páguennos. No solo nos deben sueldos sino que no nos liquidaron la indemnización. Y resulta que ahora sabemos que dejaron a un solo jefe trabajando en ese centro, al que sí le pagan, y a nosotros nos echaron. Con algunos compañeros fueron arreglando. Yo pensé, ¿cómo voy a arreglar si estoy en Atilra? A mí y a los muchachos nos tienen que pagar el 100%. Pero no fue así”, lamentó el operario.

-¿Por qué crees que sucedió eso? ¿Por qué crees que Atilra se comportó de esa forma?- le preguntamos.
-Para mí se llenaron los bolsillos ellos. Les pagaron los sueldos que nos adeudaban a nosotros y se quedaron quietos. Mira si ellos no iban a saber que nos iban a echar a todos antes de las fiestas. Me dijeron que me quedara tranquilo, que no ponga un abogado que ellos me iban a dar el contacto de uno y nunca lo pasaron. Tuve que contratar uno en forma particular para solucionar este tema. Y Verónica ni siquiera contesta las cartas a documento.
-¿No te preocupa salir a hablar de esta situación?
-No porque nosotros necesitamos cobrar. Nosotros tenemos muchas deudas que pagar. Yo ahora entré a trabajar en otra empresa láctea de Cipolletti. Si viene Atilra a decirme de meterme en el gremio le voy a decir que no porque ya me di cuenta de cómo es la cosa.




