Parece que la situación no puede ser mejor para el girasol argentino que, en un contexto global favorable -signado por la escasez de oferta y la retracción de los competidores- arroja todos números positivos y aguarda batir nuevos récords.
Mientras avanza la cosecha a nivel nacional, inalterable en sus rindes a pesar de los déficits hídricos, el sector mira con atención las señales positivas que da el mercado global, con precios al alza tanto para el grano como para el aceite, y las expectativas de tener, nuevamente, un gran año.
Tras el récord de exportaciones registrado en 2025, el sector se ilusiona con las proyecciones de la próxima campaña. Así lo repasa el último informe de coyuntura de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), que destaca el “excelente desempeño” de este complejo y explica cuáles son los puntos fuertes de cara a los próximos meses.
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El contexto global en el mercado del girasol está hoy signado por la escasez. Tal como recopila el consultor Jorge Ingaramo, sobre la base de lo informado por el USDA, los precios internacionales se sostienen por la reducción del 13,9% al 11,9% de la relación stocks/consumo para el aceite de girasol.
Ese factor tiene su correlato en la situación de los principales competidores, concentrados en la región del Mar Negro y Europa del Este. Las estimaciones del Departamento de Agricultura estadounidense indican que la producción de Ucrania, principal referente junto a Rusia, caería un 19,2% interanual, a tono con una reducción de más de 2 millones de toneladas que se espera a nivel global.
Eso abre un escenario interesante para Argentina, que, aunque corre muy por detrás de los principales productores del mundo, es el principal epicentro de contraestación, y puede cubrir los déficits registrados en otras latitudes. En ese sentido, se espera que la participación argentina en el comercio mundial de aceite de girasol aumente del 10,8% al 12,0%.

El sector también se ilusiona con las condiciones locales, que, por el momento, ratifican que Argentina podrá cumplir con el mayor protagonismo que le da el contexto global. En total, se espera una producción de 5,5 millones de toneladas, un 7,8% más que el ciclo anterior.
En ese sentido, el informe de Asagir asegura que “a pesar de los déficits hídricos, la cosecha nacional avanza con indicadores positivos”. De acuerdo con los datos de la Bolsa de Cereales, hasta ahora se ha recolectado sólo el 11% de la superficie total -casi 300.000 hectáreas-, pero la escasez de lluvias no altera las estimaciones y la entidad señala que todo el área restante oscila “entre condiciones normales y excelentes”.
El NEA lidera el avance con el 52% del área cosechada y un rinde de 23,0 quintales por hectárea, seguido por el Centro-Norte de Santa Fe, que acumula el 20% cosechado y 21,1 quintales de rendimiento. El rinde medio nacional se ubica en 22,7 qq/ha, lo que supera lo registrado, a esta fecha, en campañas anteriores.
La tercera pata de este alentador escenario la aportan los mercados pues, además de la presión alcista observada a nivel global -por los factores ya detallados- también los puertos locales muestran dinamismo.
Así lo expresa el valor FOB del aceite de girasol, que en los últimos 6 meses registró un incremento superior al 12%: de 1.109 dólares por tonelada en julio a 1250 en enero del 2026, según lo informado por la Secretaría de Agricultura.
Del mismo modo, el precio del grano en el ámbito local se sitúa en 467.000 pesos por tonelada -unos 320 dólares aproximadamente- y, de acuerdo a los datos de la Bolsa de Comercio rosarina, se registran valores forward para julio 2026 de hasta 360 dólares.
En parte, el sector se ilusiona con repetir el desempeño del 2025, en el que se registró un incremento del 46,8% en el valor de las exportaciones y se hicieron envíos al exterior por más de 2000 millones de dólares entre los meses de enero y noviembre.





