El Grupo Grassi, que ya participa desde 2012 en el negocio de carne porcina al integrarse como socio de Isowean –el mayor productor de cerdos de la Argentina–, ahora también tendrá una “pata” en el negocio de la carne vacuna.
Eso porque, al tomar control de la “Nueva Vicentin Argentina” luego de haber ganado el “cram down”, una de las unidades de negocio que comenzará a gestionar es un feedlot (Los Corrales de Nicanor) que se abastecía de la burlanda húmeda generada por la planta de bioetanol localizada en la ciudad santafesina de Avellaneda.
El feedlot, que cuenta con una capacidad instantánea de 30.000 cabezas de ganado bovino, actualmente se encuentra vacío, lo que representa un despropósito ante las perspectivas favorables presentes en el negocio ganadero.
“El feedlot, que está perfectamente integrado con la planta de bioetanol, se va a reactivar muy pronto”, adelantó Mariano Grassi, CEO del Grupo Grassi, a Bichos de Campo. “Estamos cerrando una asociación estratégica porque queremos llenar el feedlot muy rápido, quizás para febrero próximo”, indicó.
“Lo más importante que logramos es mantener todas las unidades de Vicentin sin vender ninguna; está toda ‘enterita’. Va a competir con una nueva gestión”, remarcó Grassi, representante del grupo que tiene la mayoría accionaria de la “Nueva Vicentin Argentina”.
En lo que respecta al negocio agrícola –el corazón del grupo–, el empresario explicó que, en el marco de una asociación estratégica con Cargill y Bunge, ambas compañías seguirán realizando molienda a fazón en las unidades industriales de San Lorenzo y Ricardone.
“Cargill usará parte de la capacidad de la planta de San Lorenzo para moler a fazón y tenemos además un convenio anual para vender una parte de la soja procesada por Nueva Vicentin con Cargill. En Ricardone tenemos un convenio similar, pero con Bunge y Cargill. Y en Renova (compañía controlada con Viterra, en proceso de fusión con Bunge) tenemos un acuerdo con Bunge en soja”, explicó Grassi.
La planta industrial localizada en San Lorenzo cuenta con una línea de procesamiento de 10.000 toneladas diarias de soja y otra de 6000 toneladas de girasol, mientras que la de Ricardone dispone de una línea de procesamiento de 4300 toneladas diarias de girasol.
“Tenemos que arrancar de cero a cien cuando nos den la llave de la empresa y esta metodología entendemos que es lo más seguro para que la Nueva Vicentin Argentina despegue sin sobresaltos”, resaltó.
El empresario aseguró que la llegada de un nuevo jugador al negocio agrícola argentino representa una buena noticia para los productores. “Estamos en el mercado de soja antes de que exista la soja; nuestra corredora tiene 137 años de existencia. Los que comercializan el 80% de la producción agrícola argentina hacen negocios con nosotros. Somos los inventores del correacopio. Y vamos a estar comprando por corredores de granos también porque creemos en el valor agregado que aporta esa actividad”, indicó.
Si bien el nombre de la nueva compañía lleva el título de la anterior, Grassi, señaló que se trata de un operador con un perfil nuevo. “Vicentin SAIC fue muy conocido por los negocios con precio a fijar y eso fue lo que lo que lo llevó probablemente al fracaso, entre otras cuestiones”, dijo.
“Más de dos décadas atrás creamos el concepto de correacopio para poder competir en un mercado muy complejo y saturado, lo que nos permitió seguir cobrando comisión por nuestros servicios y agregar valor para nuestros clientes de acopios y cooperativas. Así logramos agrandar la torta en lugar de pelear por el pedazo de la torta del vecino; eso mismo es lo que vamos a hacer con la Nueva Vicentin Argentina”, proyectó Grassi.
Así como el correacopio se transformó en un eslabón más de la cadena agrícola –porque muchos de los grandes corredores avanzaron en esa dirección luego de que la implementó el Grupo Grassi–, el empresario confía que el avance hacia la industrialización y exportación de productos agroindustriales permitirá generar un mayor valor agregado para los participantes intervinientes en el negocio.
En ese sentido, uno de los componentes clave de la estrategia es contar entre las filas del grupo a Edgardo Caruso, ex director industrial de Cofco, quien aporta buena parte del conocimiento para diseñar los pasos a seguir cuando la familia Grassi comience a gestionar las plantas industriales de la Nueva Vicentin Argentina. “Esperamos que nos de las llaves antes de fines de este año”, confía Grassi.





