Brasil sigue exportando un volumen gigantesco de soja y eso deprime los valores FOB del producto de origen sudamericano, lo que no representa una buena noticia para la Argentina, que está necesitada de compensar por precio el desastre productivo registrado en 2022/23.
La proyección de exportación de soja realizada por la Asociación de Exportadores de Cereales de Brasil (Anec) en el presente mes de mayo es de 12,084 millones de toneladas, una cifra 1,815 millones superior a la registrada en el mismo mes de 2022.
Buena parte de ese fenómeno se explica porque Brasil no cuenta aún con infraestructura suficiente para hacer frente a una cosecha colosal de soja y debe, por lo tanto, apurar la comercialización del poroto para evitar un colapso logístico.
Eso explica la enorme brecha existente entre el FOB de los puertos brasileños respecto de los estadounidenses, que se hizo tan grande que incluso habilita la posibilidad de realizar arbitrajes entre ambos orígenes.
En lo que respecta a harina de soja, en el presente mes de mayo se espera un crecimiento de los envíos para compensar la porción de mercado que abandonó la Argentina, cuya industria aceitera viene experimentando problemas para originar poroto a pesar el “anabólico monetario” del régimen especial denominado “dólar soja”.
Sin embargo, los embarques brasileños de maíz siguen bastante flojos y recién se acelerarían a partir del próximo mes de julio con el ingreso de la cosecha de maíz tardío.
O sea que seria muy buen momento para comprar soja por parte de Argentina para industrializarla?
Podriamos acordad con Brasil y usar el Real como moneda de intercambio.
Al cabo de los años he comprobado que nada es casual, todo tiene una génesis, cuando en puestos de dirección se ponen funcionarios fusibles, sin experiencia en los asuntos todo se viene abajo, pareciera que estamos peleados y lo que se consigue es frustrar las voluntades de progreso, la prudencia y el estudio exhaustivo lleva a prevenir situaciones difíciles, es necesario no hacer declaraciones que atentan contra la confianza. Arturo Malvasio