Es curioso ver este tipo de debates a través de comunicados. Pero la cámara CIARA-CEC, que agrupa a los principales exportadores de la Argentina, las aceiteras y cerealeras, reaccionó ofuscada por la decisión de varios gremios vinculados a ese sector de plegarse al paro nacional de este jueves, en rechazo a la reforma laboral que impulsa el gobierno nacional.
La patronal cargó especialmente contra la Federación Aceitera, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación Sindical Marítima y Fluvial, que adhirieron a la medida de protesta convocada por al CGT y que seguramente paralizará las fábricas y puertos agroexportadores.
“Esta medida de fuerza evidencia una resistencia corporativa al cambio, priorizando la preservación de estructuras de poder por sobre la creación de empleo genuino. El verdadero problema a resolver debería promover la formalización del mercado laboral, que podría duplicarse con una mejor legislación”, sostuvo la cámara agroexportadora, en abierto apoyo a la ley impulsada por el oficialismo.
En ese sentido, Ciara-CEC consideró que “la ley de modernización laboral que ya obtuvo media sanción busca adecuar la legislación al futuro del trabajo en un mercado que cambia permanentemente como resultado de las nuevas tecnologías -que imponen nuevos oficios y habilidades- y de las nuevas tendencias sociales que renovaron las demandas de los jóvenes”.
Y lamentó: “Frente a ese debate, la única respuesta de algunos sindicalistas fue convocar a un paro”.
“El sindicalismo que paraliza el país no ha realizado propuestas ni aportes concretos para preparar a los trabajadores para los próximos 5 o 10 años. Rechazar sin debatir no es defender derechos: es defender estructuras. La actitud propia de la democracia es acudir a los representantes del pueblo para presentar sus propuestas”, añadieron los empresarios.
Que apuntaron también contra los jerarcas sindicales: “Una medida de fuerza de este tipo impacta en toda la cadena productiva: comercios, transporte, servicios y economías regionales, que ven menguados sus ingresos ante la reacción corporativa sindical. Por eso cabe preguntarse si este paro defiende realmente a los trabajadores o si, en definitiva, no es un paro político, anclado en el pasado y lejos de la realidad del mundo laboral que ya está cambiando”.

La acusación sobre quien atrasa había sido planteada en un comunicado anterior, pero de los sindicalistas acusando a los funcionarios. “Esta reforma no va a modernizar nada. Busca hacer retroceder el tiempo, debilitando y eliminando conquistas que costaron muchos años conseguir y que constituyen la fortaleza del sindicalismo argentino, como los convenios colectivos de trabajo, el ejercicio irrestricto del derecho de huelga, las asambleas y las comisiones internas”, señaló la Federación Aceitera.
Los gremialistas dirigidos por Daniel Yofra, uno de los dirigentes más insistentes para pedir a la CGT este paro nacional, también apuntaron que “la reforma no va a crear empleo de calidad. Ninguna ley regresiva crea trabajo de calidad, no ocurrió en los años 90 en nuestro país ni pasó nunca en ningún lugar del mundo. El empleo se crea gracias a políticas económicas que generan crecimiento, aumentan los salarios y el consumo. No hay ningún beneficio para las y los trabajadores en este proyecto, ni para los registrados ni mucho menos para quienes sufren la informalidad”.





