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Si Bayer es bueno y Monsanto no tanto, entonces que se llame Bayer nomás

“El nombre de la empresa seguirá siendo Bayer. El nombre Monsanto dejará de utilizarse. Los productos adquiridos mantendrán sus marcas y pasarán a formar parte de la cartera de Bayer”.

Parecía una definición obvia, pero acaba de ser comunicada al mundo. La alemana Bayer seguirá siendo Bayer tras absorber esta misma semana a la multinacional agrícola Monsanto, cuyo nombre se disolverá paulatinamente junto con una larga historia de éxitos y también fracasos, sobre todo en los intentos de convencer a la opinión pública global de los beneficios de la biotecnología aplicada al agro, de la cual fue pionera clara.

Mediante un cable fechado en Leverkusen, donde tiene su casa matriz, la firma alemana que durante años envidió el protagonismo de Monsanto en ese sendero de innovación, ahora informó que prevé concluir la adquisición de esa compañía el 7 de junio, tras recibir todas las autorizaciones necesarias de los organismos reguladores.

“La adquisición de Monsanto supone un hito estratégico para reforzar nuestra cartera de negocios líderes en salud y nutrición. Duplicaremos el tamaño de nuestro negocio agrícola y crearemos un líder de innovación en agricultura, posicionándonos para servir mejor a nuestros clientes y aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo en este sector”, dijo Werner Baumann, presidente del Consejo de Dirección de Bayer AG.

Bayer anunció en mayo de 2016 su intención de adquirir Monsanto y firmó un acuerdo con la empresa estadounidense en septiembre de ese año, que fijaba un precio de 128 dólares por acción. En la actualidad, teniendo en cuenta la deuda de Monsanto al 28 de febrero de 2018, esto supone un costo total de unos 63.000 millones de dólares.

Como parte de este proceso, y por exigencia de los organismos reguladores de diversos países o bloques, Bayer tendrá que desprenderse de una serie de negocios que generaron 2.200 millones de euros en facturación en 2017, por un precio base de 7.600 millones de euros en total. La elegida para hacerse cargo de esta “desinversión” es otra compañía alemana, Basf.

Sumando el negocio de Monsanto y restando los negocios que se venderán, el monto de negocios que Bayer manejará en agricultura igualará a su filón más fuerte, el negocio de la salud. La facturación global de la compañía alemana en 2017 había llegado a unos 45.000 millones de euros, de los que unos 20.000 millones corresponderían al negocio agrícola combinado de ambas compañías. En 2017, sumando Bayer y Monsanto se contaban unos 115.000 empleados.

“Si se incluye a Monsanto, y teniendo en cuenta las desinversiones previstas, las inversiones totales de Bayer en I+D (Investigación y desarrollo) en 2017 habrían ascendido a unos 5.700 millones de euros. De ellos, 2.400 millones de euros se habrían dedicado al negocio agrícola combinado”, se agregó.

Para la adquisición de Monsanto, Bayer obtuvo un crédito puente inicial de 57.000 millones de dólares. Dicho crédito se refinanciará mediante una combinación de operaciones de capital propio y deuda, algunas de las cuales ya se han completado, se informó.

Más allá de los detalles, “el 7 de junio Bayer pasará a ser el accionista único de Monsanto”, aunque según la autorización condicionada concedida por el Ministerio de Justicia de Estados Unidos, la integración de Monsanto en Bayer podrá producirse en cuanto se haya completado la venta de activos a Basf. Se prevé que esto suceda en el plazo de unos dos meses.

Y recién ahí la definición del principio, estratégica: el nombre de la nueva empresa seguirá siendo Bayer y el nombre Monsanto dejará de utilizarse. El futuro de la innovación agrícola que proponga esta mega compañía tendrá el sello de calidad alemana.

El comunicado definitivo de la fusión da otras señales de que la intención de los nuevos dueños es zanjar cuanto antes sea posible la controversia con los ambientalistas (algunos dicen que promovida incuso por intereses del viejo continente) que envuelve a Monsanto casi desde su origen.

“Bayer es plenamente consciente de la responsabilidad añadida asociada a una posición de liderazgo en agricultura. La empresa seguirá reforzando su compromiso en el terreno de la sostenibilidad. Como compañía líder, Bayer está absolutamente comprometida a mantener los máximos niveles de ética y responsabilidad, reforzar el acceso a la salud y la nutrición y seguir reduciendo su huella medioambiental”, promete el comunicado.

“Bayer también se compromete a intensificar su interacción con todas las partes implicadas”, añadió.

“Aspiramos a profundizar nuestro diálogo con la sociedad. Escucharemos a quienes nos critican y colaboraremos siempre que encontremos un terreno común. La agricultura es demasiado importante para permitir que las diferencias ideológicas detengan el progreso. Debemos hablar unos con otros y escucharnos mutuamente. Es el único modo de tender puentes”, proclamó Werner Baumann.

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